La vela femenina sale airosa, pero con reproches en Río

Por Pedro Sardina*

La «Armada» femenina española de vela que ha competido en los Juegos de Río ha salido airosa, aunque con algunos reproches. De los cuatro equipos en liza, al menos dos tendrían que haber vuelto a España con algún metal. Mi apuesta fue: Marina Alabau, plata en RS:X, y Támara Echegoyen y Berta Betanzos, Oro en FX. Alicia Cebrián debería haber conseguido un diploma en Laser Radial, y Bárbara Cornudella y Sara López, en 470, al menos haber disputado la Medal Race.

La realidad ha sido otra muy distinta. Marina Alabau consiguió un diploma que sabe a poco, porque era ella la que defendía el oro y debería haber pujado por una de las tres medallas. Sólo consiguió ganar una de las doce mangas que disputó y su mejor puesto fue un tercero. Bien es verdad que los Jueces la pudieron desestabilizar con esas dos protestas que recibió. Una de ellas le costó la descalificación y la otra se quedó, a las 24 horas, en agua de borrajas. Tampoco tuvo Marina suerte con el viento. La bahía carioca no tuvo nunca más de 10 nudos de intensidad en su clase y ella va muy bien con más de 12 nudos. La realidad, un quinto puesto que sabe a muy poco.

Alicia Cebrián se enfrentaba a sus segundos Juegos habiéndose ganado la clasificación en la clase Laser Radial a un mes de su participación en Río. Malos resultados parciales, si bien es verdad esta clase es una de las más difíciles de la actualidad. Alicia tuvo su mejor puesto un día que hizo cuarta, pero bien es cierto que no lograba traspasar la línea antes del quince. Al final quedó decimo séptima y pasó inadvertida para sus rivales.

Bárbara Cornudella y Sara López son las benjaminas del Equipo Olímpico. A ellas y a sus colegas masculinos, Xammar y Herp, se les pedía una actuación digna y esperanzadora. Su mejor resultado, un séptimo y al final decimo segundas, pero haciendo valer la baja calidad que ha habido este año en la clase 470 femenino. Si hubieran disputado la Medal Race, ahora estaríamos hablando de exitazo.

En cuanto a Támara Echegoyen y Berta Betanzos, un cúmulo de despropósitos las privaron de una de las tres medallas. Lograron hacer cuatro primeros puestos y una primera fase de ensueño logrando liderar la clase durante dos jornadas y llegando a la Medal Race como líderes empatadas a puntos con  Brasil y Dinamarca. Una mala salida y la decisión de navegar por la parte derecha del campo de regatas les hizo doblegar sus esperanzas y las de todos de subir a lo más alto del podio. Demostraron que son las mejores en su clase, pero quizás, como le ocurrió a Marina, la presión de jugarse el todo por el todo a una manga, las pudo.

Y por último, Tara Pacheco, tripulante femenina del Nacra 17 español junto al veterano Fernando Echávarri ocupó con su equipo la decimo primera plaza y no lograron entrar en la Medal Race. Una decepción que se hubiera evitado si no hubiesen sido descalificados en una de las mangas del segundo día.

En fin, que la vela sigue teniendo una sola «diosa» en el Olimpo: Theresa Zabell, con dos medallas de oro y primera mujer en conseguir un oro para España en todos los deportes junto a Patricia Guerra.

*Pedro Sardina (@pedrosardina) es el director de ABC de la Náutica (@ABC_nautica) y editor de Cuadernos de Periodismo.

Post Tags
Comparte!
Sin Comentarios

Dejar un comentario