Convicción por el deporte femenino
 

Xantal Giné: La pasión por el hockey detrás de una sonrisa

Fotogramas de escenas deportivas y melodías épicas conjugan a la perfección. A un flash le sigue la imagen de un palo de hockey hierba (el stick). Y a otro, la bola. Y a otro, unas manos firmes. Y a otro, la ejecución del golpeó. Y a otro, la gloria de la victoria. Esa secuencia pudiera revestirse con un tema celta. Y cada deportista tendrá el suyo; una banda sonora propia, que le impulsa, que le empodera. Esos flashes de hockey hierba son de Xantal Giné Patsi (Barcelona, 23/9/1992), que brilla de nuevo, superada una grave lesión de rodilla, que compite con nervio de nuevo, que proyecta ese hockey voraz. Y su melodía seguramente sería, aunque recurrente, el tema central de Gladiator. Un perfil serio, combativo y granítico en su juego cuando compite, pero que se requebraja sanamente en esa otra parte suya más personal que es una sonrisa veraz, un buen gesto, un velar por las buenas ondas a su alrededor.

Xantal Giné ha vivido el paso del umbral hacia la etapa de la madurez deportiva teniendo que superar aquello que los deportistas quieren, lógicamente, totalmente alejado, que no les roce la sombra de las lesiones, al menos las graves. Sin embargo, esas fases dolorosas del deporte también permiten fortalecer esa madurez se tenga la edad que se tenga. A Xanti le golpeó en la rodilla hace un año, en su camino hacia los 27 años, siendo fundamental en su club, el Polo, y en la selección española, las RedSticks. Nueve meses después de aquello volvió a competir. Y las sensaciones, claves en el deportista, son buenas. Y así sigue recorriendo su camino en el deporte, en el suyo, en el hockey hierba.

Xanti relata su historia con un tono pausado, cercano, reflexivo. Nació en Barcelona y a los cuatro años empezó su vida en Rubí. Y sus primeros lazos con el deporte se formaron en la natación y el voleibol. Un compañero de trabajo de su madre les habló del hockey y del Linia 22 de Terrassa (la sección de sala la desarrolló en Les Fonts). Y allí comenzó su pasión por el deporte al que se abrazó con ocho años. En aquel club ‘familiar’ estuvo hasta los dieciséis años cuando pasó al CD Terrassa.

“En aquellos primeros momentos, para mí era un juego, me lo pasaba bien, para nada sabía si era olímpico o no, ni conocía a nadie o tenía referencias. Solo sabía que Nùria Olivé, que era el referente de allí, había ido a los Juegos del 92. Era un club donde me lo pasaba bien, muy familiar, todo el mundo se conocía. En segundo año de cadete, fui al Terrassa a través de una compañera del colegio, que era todo como más profesional. En el CD Terrassa estaban Estaba Raquel Huertas, Marta Prat,… Y entonces fui conociendo más, fui teniendo más referencias. A raíz de estar en el Terrassa, empecé a ir con la selección catalana, fui con la sub’18, sub’21… En mis años en el Linea 22 nunca me habían llamado ni para ir a un autonómico, ni para ir a un PDT”, recuerda Xanti.

Foto: Beni Ruiz

El recorrido deportivo de la barcelonesa se fue desarrollando como un proceso natural. Salió del Linia 22 después de jugar un campeonato de España en Santander con el CD Terrassa, con el que fue invitada, y donde jugó hasta la temporada 2012-2013: “En Terrassa, el primer año ganamos una liga y jugaba de delantera. Jugaba poco, era recambio de Raquel Huertas. Pero luego se fueron yendo las mayores y fui encontrado mi sitio. Luego, llegaron dos años que estábamos mal: primero, quedamos octavas y, al año siguiente, descendimos. Se dio que también llevaba como un año que me tanteó el Junior. A la vez se dieron una serie de circunstancias. Y también me llamó Jordi Alastrue para ir al Polo. Me decidí por el Polo, donde estaban Gigi Oliva, Sole Contardi, María Gómez, Olaya Piñeiro, Julieta Franco,… Había mucha gente de la selección y se transmitió un proyecto para ganar. Ganamos la Copa de la Reina el primer año y fuimos segundas en liga. Desde entonces ha sido seguir aprendiendo, creciendo, viviendo grandes momentos, también lo que ha sido esta lesión”. Ya en la etapa del Terrassa, a las órdenes de Corto, pasó de delantera a lateral, a central, a pivote… se mostró la polivalencia de Xantal Giné.

Y en paralelo se fue desarrollando su recorrido en la selección. Ese universo lo fue descubriendo poco a poco en el Terrassa cuando viajaba con el juvenil o el equipo de DHF. En un campeonato autonómico en Valencia ya le llamó la atención Salva Induráin. Éste le preguntó qué quería del hockey. Y Xanti le dijo que “ir a unos Juegos”. Eso, con el tiempo, llegó. Fue quemando etapas con la sub’18 y la sub’21 y debutó con la absoluta en Johanesburgo (Sudáfrica), si bien la entrada ya se dio en Valencia, lugar talismán para las RedSticks. Su objetivo, una vez ya en la absoluta, era ir a unos Juegos. La primera opción se presentó para Londres 2012. Pero no entró en la lista del Preolímpico. La selección, además, llegó a uno de los momentos más duros al no clasificarse. De pronto, se dio una cambio global. Salieron jugadoras veteranas importantes, y las jóvenes o en fase madura ya adquirían responsabilidades, y se dio la llegada de Adrian Lock. En todo caso, se abrió un periodo que persiste que se ha ido argumentando con mucho trabajo, compromiso, sacrificios y el talento de jugadoras y técnicos.

Xantal GinÉ. Foto: Stefan Deems RFEH

La lesión alejó a Xantal Giné, como a Maialen García por ejemplo, de los éxitos de 2019 con las Hockey Series en Valencia, el bronce en el Europeo de Amberes o el triunfo en el Preolímpico de Valencia y, por tanto, la clasificación para Tokio 2020. Pero sí estuvieron en el recorrido entre 2012 y hasta los mismos inicio de 2019 con éxitos en World League, la clasificación para Río 2016, donde hubo diploma olímpico, o el bronce del campeonato del Mundo de Londres de 2018: “El bronce, en realidad, fue como una relajación. Fue como ¡Hostia! llevamos desde 2012 trabajando con Adrian y vemos los resultados, vemos un equipo competitivo que se ha ido adaptando a cambios, vemos el fruto, una recompensa a todo lo que llevábamos. Aquello fue como un ‘ha valido la pena todo lo que hemos hecho, todo lo que hemos dejado de hacer para ganar esto’. Era tener algo tangible para confirmar lo que sabías, pero que podía faltar ese algo palpable. Y luego el grupo demuestra que sigue yendo a más, que quiere más, que tiene ambición, y además nos han hecho partícipes de ello”.

Lo siguiente es la temporada que lleva a reforzarse para Tokio 2020. Las sensaciones ya las ha recuperado con el Polo. Se siente bien. La rodilla no le dice lo contrario. Y el asunto también es trabajar para volver a recibir la llamada de Adrian Lock.

Disfrutar de la vida

Su historia deportiva a la postre es en sí mismo un estilo de vida, aquello que ha ido dando forma a Xantal Giné, a su valores, principios, a un poder relatar quién es: “Soy una persona normal y corriente, que lo que quiero es disfrutar, pasarlo bien, ser amiga de mis amigos, a la que me encantan los animales, me encanta viajar, me encanta estar con la gente. Como filosofía de vida, no soy muy de ordenar las cosas existenciales, pero lo más importante es la familia, mis amigos, los de verdad que te dicen tanto las cosas buenas como las malas, y disfrutar de todo lo que me rodea. El hockey es un pilar básico porque me hace ser como soy”.

En esencia no hay una figura ligada al hockey y otro en su vida más personal, pero sí dos patrones de comportamiento, en todo caso, complementarios. En el hockey seriedad y responsabilidad cuando corresponde. Pero de fondo siempre buenas vibraciones: “Me gusta tener esa parte bromista, pero sabiendo cuándo procede. No me gustan para nada los malos rollos y me gusta hacer planes con mis amigas, me gusta el buen rollo. Me gusta participar, que la gente se ría, se lo pase bien, disfrutar. Principalmente busco eso con mi grupo de amigos o en pareja. Eso y hacer deporte. Al final, mi madre se despierta a las cinco de la mañana y no para y verle que le saco una sonrisa pues me llena mucho. Soy super familiar”.

Sus arrepentimientos vienen ligados a los estudios. Empezó Inef, pero lo dejó. Si bien más tarde se reenganchó con un Grado Superior de Inef. Su vida quiere ligarla a la Educación Física: “Una de las cosas básicas de las que me arrepiento es de haber dejado los estudios o no haberles dado la importancia que tocaba. Me arrepiento, pero a la vez sé las decisiones que tomas te hacen ser como eres, aprendes, adquieres experiencia y tomas decisiones para poner solución si es posible”.

Xantal Giné. Foto: Stefan Deems RFEH

¿Cuáles son los momentos que le han marcado?

“Una de las cosas que a mí me tocó fue la separación de mis padres cuando tenía unos 17 años. Fue muy difícil para mí. En el deporte, fue el año del descenso con Terrassa. Se estaban separando mis padres y mi hermano se fue a vivir fuera con la novia. Fue un año duro para mí, en el que se resquebrajaba un poco mi mundo. Éramos una familia súper unida. Y luego capítulos en los que pierdes familiares. A nivel deportivo, el año de descenso con Terrassa fue un año como que el grupo no estaba muy unido. A veces aparento ser un tía como de piedra, pero tengo mis sentimientos y ver cómo que no importaba que se bajara pues no me gustó. También pasé una etapa de lesión de rodillas y no pude ir con la selección al Challenge”, recuerda.

El 5 de enero de 2019, en el torneo amistoso de Reyes del RC Polo, se lesionó de gravedad: “Cuando me dijeron que me había roto el ligamento cruzado anterior no pensé en las consecuencias a nivel deportivo, solo pensé que tendría que pasar por quirófano. Entonces a medida que iban pasando los días y al ir hablando con diferentes personas me di cuenta que me perdería todo lo que quedaba de la temporada con el club y a nivel selección tampoco podría disputar el Europeo y que, en caso muy probable, también me perdería en Preolímpico. Por delante, de ocho a nueve meses de baja. Trabajé hasta el cuarto mes con Berta Moreno (fisio de la selección). Hacíamos trabajo de drenaje y de ganar fuerza en camilla. Luego, trabajamos el ganar fuerza en las piernas. En adelante, fue puramente ganar fuerza con Xavi Haro (preparador de la selección masculina y del club). El momento más duro de la rehabilitación fue en el mes de julio, ya que la temperatura era muy elevada, la carga de trabajo era bastante larga y alta”.

Hasta su retorno a los campos, a volver a disfrutar del hockey hierba, al que le entrega toda su pasión y trabajo y ambiciones, Xanti ganó en aprendizaje vital: “He aprendido sobre la importancia del físico y de hacer ejercicios de prevención para tener menos probabilidad de poder lesionarte; a seguir las pautas marcadas por los médicos, fisioterapeutas y preparador físico. Le he dado valor a la disciplina y la constancia. En el mes de agosto me dieron vacaciones con ‘deberes’, ejercicios para hacer, y aunque había muchos días que no me apetecía o no me iba bien sabía que no hacerlo era perjudicial. Creo que esta etapa de mi vida me ha aportado muchos valores como persona como la paciencia, el optimismo, la superación y la perseverancia. También me he dado cuenta de la importancia que tiene el equipo y su apoyo. Creo que la Xanti que se mostrará ahora será la misma que antes de la lesión a nivel de juego, pero a nivel personal creo que seré una jugadora muy exigente a la hora de entrenar y jugar donde tenga muy en cuenta la profesionalidad. Una persona que mire mucho por el equipo, en el cual haya igualdad. También una persona cercana y que lo de todo por las compañeras y el grupo”.

Son, de momento, todos los fotogramas y secuencias de su vida y seguramente con varias melodías a modo de banda sonora, pero la que está íntimamente ligada a la figura de Xantal Giné desde siempre sería una pieza musical mezcla de notas alegres y guerreras.

Foto principal: Gabi Juan/RFEH

Escrito por

Raúl Cosín es el fundador, editor y administrador de Visibilitas en la búsqueda con convicción de la mayor visibilidad del deporte femenino. Anteriormente estuvo camino de una década en la sección de Deportes de ABC como responsable en la Comunidad Valenciana. Twitter: @raulcosin

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