Convicción por el deporte femenino

La selección española de atletismo logró quince medallas con especial peso femenino en los Juegos Mediterráneos de Tarragona

 

Por Carlos Domingo

Plano general en la pantalla. Cinco calles ocupadas en la final femenina del 4×100. Las cámaras empiezan por la representante griega, no parecía un problema. Rápido el objetivo se centra en la primera relevista española, por la calle 6 María Isabel Pérez, sonriente. Ovación de una grada repleta. El cámara baja a calle 5, Francia, grandes favoritas. En calle 4 estaba Chipre, tampoco parecían problema. Y por la calle 3, la más interior de las participantes, otra de las grandes favoritas y con la referencia de todas sus rivales. Silencio en la pista… ¡disparo y a correr!

La andaluza salió bien, con buena reacción y con su fuerza habitual. Pre-zona, zona y cambio de testigo a Estela García. En el cambio ya había ganado la compensación a Grecia. La recta era para una atleta que ya había hecho marca personal en los 200ml el día anterior con un 21.11 que le valió el bronce. Veloz galopada, pre-zona, zona, y cambio de testigo para Paula Sevilla. Venía de deslumbrar con dos mejores marcas personales de 200ml en semifinal (23.61) y final (23.34). En ese punto Francia había tomado ligera ventaja. Pre-zona, zona y último cambio de testigo para Cristina Lara. La líder del ranking español de la temporada en pista cubierta en 60ml salió como una gacela. La catalana era la última relevista, la recta principal era toda suya y quería darlo todo compitiendo en casa. Recibió el testigo en primera posición por delante de sus rivales y aguantó hasta el último metro cuando Francia la superó por menos de un palmo. Francia oro con 43.29 y España plata con 43.31, ¡récord nacional!

Así fue uno de los mejores momentos de unos Juegos del Mediterráneo que no pasarán a la historia por su organización –o tal vez sí…-. Ese récord de España es el claro ejemplo gráfico del estado actual del atletismo patrio. No eran las favoritas pero sí se creyeron las mejores. La anterior plusmarca se logró en el Estadi Olímpic de Barcelona durante el Campeonato de Europa de 2010 con Ana Torrijos, Digna Luz Murillo, Estela García –que repite- y Amparo Cotán. Esta plata supo a oro en la delegación y el hambre y felicidad que se vio en las caras del cuarteto femenino es reflejo de la ilusión y descaro de las atletas que visten de rojigualda a día de hoy.

 

Fátima Diame

Fátima Diame tras uno de sus saltos en los Juegos Mediterráneos. Fotos: COE

 

Quince medallas totales para la delegación española y diez tuvieron nombre de mujer. Este relevo tal vez fue la punta del iceberg pero el salto de longitud dejó dos medallas con marcas de gran nivel. Juliet Itoya se colgó la plata con un último salto de 6,83 –lastima el excesivo viento-, el bronce fue para una Fatima Diame que solo hizo dos saltos válidos pero ambos por encima de su mejor marca personal (6,53 y 6,68) –para ella viento válido-. La valenciana además repitió metal en el triple salto (13,92).

Otra de las pruebas que destiló ilusión a raudales fue el Medio Maratón. Marta Galimany se desquitó del regusto agridulce que le dejo el campeonato del Mundo de Valencia y se colgó la plata corriendo en casa con 1:15.16 seguida en el podio por Elena Loyo (1:16.20). La alcarreña Ana Lozano no falló a la cita pese a sus molestias en el pie, lideró los 5.000ml con su descaro característico y terminó siendo bronce con 16:00.17 y una cojera importante a causa del dolor. En los 1.500ml Marta Pérez volvió a demostrar que llegó en su día para quedarse y fue tercera con 4:15.66. Y cerró el medallero el bronce en 4×400 femenino con unas Laura Bueno, Herminia Parra, Carmen Sánchez y Aauri Bokesa que, con el 3:31.54 final, se sitúan en lugar preferente de cara a poder competir contra los mejores relevos largos del próximo Campeonato de Europa de Berlín (6-12 agosto).

Ilusión, hambre, descaro, espíritu de equipo y superación son adjetivos que definen el estado actual de las atletas. Las medallas, los casi diez cuartos puestos y, sobre todo, la sensación intangible que emanan hace atisbar buenos momentos en el horizonte. Por cierto, en la grada estuvo presente María Vicente, que nadie pierda de vista a esta chica. El futuro aprende del presente y el relevo, como en esa flamante plata con récord, parece que se está entregando bien, rápido y en la zona.

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