NATACIÓN ARTÍSTICA
Andrea Fuentes regresó a casa en agosto de 2024. Los Juegos Olímpicos de París habían concluido y Estados Unidos, combinado nacional del que era seleccionadora, había brillado en plata. Para la natación artística española, que también desarrolló un gran papel en esos mismo Juegos, arrancó una nueva etapa con la tarraconense, de Valls, al frente y de frente. Persona transparente, pasional, positivista, defensora de la autenticidad, y de esa idea de disfrutar de los procesos para llegar al máximo en alto rendimiento en un contexto tan exigente como cálido y sereno.
Aterrizó de nuevo en España. Como deportista se había retirado en 2013 con una trayectoria en la natación artística mayúsculo como medallista olímpica (cuatro veces en total, tres platas y un bronce) en Pekín 2008 y Londres 2012, además de meter en el zurrón de los éxitos a lo largo de su dilatada trayectoria dieciséis medallas mundiales y otras tantas en Europeos. No dejó su deporte. En absoluto, solo tomó el camino de poder trasladar sus aprendizajes y vivencias y su forma de hacerlo a las nuevas generaciones. Como entrenadora. Lo dicho, aterrizó en España para convertirse en la nueva seleccionadora y ese torbellino de pasión caló enormemente en el equipo nacional y el proceso mismo del último año y medio, así como los propios resultados en grandes citas internacionales, fueron reconocidos con el Premio Entrenadora en la XX Gala del Comité Olímpico Español (COE) 2025.
Andrea Fuentes atendió a Visibilitas.com en la gala anual del COE. Unos minutos de conversación cercana, reflejando esa pasión en todo momento a través de la mirada, fueron muestra de ese perfil diferente e inspirados. Y guarda en su ‘libro de estilo’, en su argumentario como entrenadora, algunos principios esenciales e innegociables.
«Tengo cuatro grandes pilares que definí cuando empecé a ser entrenadora y me planteé que no los quería sacrificar ni por medallas. Si no tengo que tener resultados pues ya me dedicará a otra cosa, pero lo que no voy a hacer es sacrificar mis principios por resultados. El primero es la autenticidad, es decir defender lo que te hace único como persona a cada miembro del equipo y respetarlo. Con eso, hay que tener máxima transparencia y sinceridad. El segundo es máxima determinación, porque creo que primero es el máximo esfuerzo, pues para llegar a lo más grande tienes que dar todo lo que tengas dentro. Luego, está la unión de equipo, porque es un deporte equipo. Es decir, tener que saberse ese círculo de seguridad y saber que tú puedes ser más grande gracias a mí y yo gracias a ti. La idea de que juntos llegaremos más lejos que individualmente. Y por último, que para mí es lo más importante, es que sea una experiencia positiva. No vale que quede una sensación como: he ganado la medalla olímpica pero no lo volvería a repetir, no lo volvería a hacer, porque lo he pasado demasiado mal. Para mí eso no vale. Tiene que valer solo si volverías a pasar por ese proceso completo. Que sea positivo, empoderador, para salir fortalecido de esa experiencia», defiende.
La seleccionadora nacional de natación artística también hizo balance al respecto de los hitos que se propuso al comenzar esta nueva etapa tanto personal como para el equipo respecto al último año y medio: «La verdad es que fue todo más rápido de lo que creía. Nos hemos juntado el hambre con las ganas de comer y estoy súper orgullosa del equipazo que tengo y muy agradecida. Pero también con muchas ganas de aportarles algo que nadie les haya aportado. Hacerles descubrir que se puede llegar al máximo sin necesitar terapia luego y eso para mí es lo más importante: no solo las medallas, sino que salgan con alas y no con una mochila que descargar».
No están en confrontación o son incompatibles en absoluto la exigencia con la serenidad. «No está reñido el ser respetado y el pasarlo bien con el alto rendimiento y el llegar a tu máximo potencial. Creo que es muy importante hacerles descubrir que tú puedes llegar a superar límites sin que nadie te falte al respeto. Estamos en ello: en descubrir que aunque yo no te empuje con miedo, te puedo inspirar lo suficiente para que llegues todavía más lejos».
«No está reñido el ser respetado y el pasarlo bien con el alto rendimiento y el llegar a tu máximo potencial»
Andrea Fuentes es todo pasión y genialidad y reflexiona al respecto de cómo cultivarla, subrayando que es importante «crecer en ambientes en los que no se apague la creatividad, en el que no te tengas que poner en un molde como todos, sino asegurarte que a tus hijos y a los que educamos en las escuelas y en el deporte les recordamos que son de pura cepa, de raíz y no los intentemos cambiar, sino que defendamos la autenticidad de cada uno».
Para aportarles todo lo posible a cada integrante de su equipo y al grupo en su globalidad su cabeza no para, ni siquiera cuando es momento de descansar: «Me gustaría ser más constante con el sueño, pero a veces la pasión no me deja. Muchas veces me despierto pensando cómo mejorar esto o lo otro, qué puedo hacer aquí o qué puedo hacer allá. Pienso: qué pesada, duérmete ya. Pero no lo puedo evitar, algún día aprenderé a dormir».
El nuevo año, 2026, permitirá centrar mucho el foco desde casa, con menos competiciones, con más espacio para investigar, estudiar, estudiarse y crecer, porque 2027 será potente en eventos que abran camino hacia los Juegos de Los Ángeles de 2028: «Al equipo le he dicho que nos lo tomamos como I+D. Investigación y desarrollo sobre qué podemos cambiar, qué reglas del juego podemos modificar, qué podemos descubrir que no haríamos si no tuviéramos tiempo, invirtamos en lo invisible, en los fundamentos, en la técnica real, en que cuando nos vuelvan a ver sea un impacto bestia. Estamos en ebullición de ese gran animal que va a salir en 2027».











