NATACIÓN ARTÍSTICA | ENTREVISTA
Fernando Pérez Soto/EFE (León).- La exnadadora y dos veces medallista olímpica en natación sincronizada Ona Carbonell ha aventurado una «época doradísima» para la selección española en una disciplina en la que tantos éxitos ha cosechado en los últimos años.
«Andrea -Fuentes- está haciendo una labor enorme, sabiendo explotar todo el potencial artístico de las nadadoras, buscando una coreografía, temática e historia que siempre es capaz de poner la piel de gallina», señaló en una entrevista esta la catalana, que participa en la última jornada del Foro Internacional del Deporte (FID) Ciudad de León.
Carbonell, retirada de la alta competición en mayo de 2023, ha seguido ligada al deporte que practicó durante más de dos décadas a través de sus colaboraciones coreográficas con Colombia o Alemania, y también a nivel individual con alguna nadadora alemana que ya ha logrado éxitos en campeonatos.
Asimismo, pone su granito de arena en la ‘batalla’ por lograr la conciliación de las deportistas con la maternidad -ella es madre de tres hijos-, en la que viene planteando sus reivindicaciones a través del Comité Olímpico Español y el Consejo Asesor del Deportista.
Su postura sobre la reciente decisión de la Real Federación Española de Fútbol de ayudar a las jugadoras a través de facilitar la congelación de óvulos es «positiva, pero siempre que suponga ayudar a la conciliación, sin que suponga una presión añadida para retener durante un tiempo o posponer la maternidad, sino que ha de ser una medida complementaria con otras también importantes y previas».
Entre éstas últimas ha situado el asesoramiento y control por parte de profesionales a las deportistas pre y posparto que les permita realizar una preparación específica ante un embarazo, facilitar los viajes, concentraciones o desplazamientos con sus bebes o que exista la congelación de las clasificaciones específicas en los deportes individuales durante el tiempo necesario en los primeros años de maternidad.
Ona Carbonell, que logró medallas olímpicas, en Mundiales o Europeos, se queda, después de haber abandonado la alta competición, con «el camino, el proceso, el aprendizaje para la vida que se logran a través de las enseñanzas y valores que infunde el deporte».
Además, echa de menos «la adrenalina de la alta competición y el contacto con el grupo, con el equipo humano», aunque, por contra, se sienta aliviada de haberse olvidado de las grandes exigencias de una disciplina que requiere.
«Recuerdo entre ocho y diez horas de entrenamiento seis días a la semana o levantarme temprano para jugarme todo en tres minutos, para lo cual hay que preparse física y mentalmente», añadió.













