NATACIÓN ARTÍSTICA | ENTREVISTA
Desprende liderazgo. Es, en efecto, pieza clave y referente para entender la natación artística española tras la etapa de los Juegos Londres 2012. Txell Mas Pujadas (Granollers, 25/12/1994) redondeó su entrada con el equipo nacional absoluto en el marco del Mundial de Barcelona de 2013. En adelante, asumiendo con el tiempo la capitanía de la ‘sincro’, fue formando parte de ese proceso de regreso de España al más alto espacio de la natación artística, superando la etapa en la que se escurrió la clasificación para Río 2016, que se luchó hasta la extenuación por la clasificación a través de un preolímpico que pareció que nunca llegaría tras el aplazamiento de Tokio 2020 por la pandemia de la Covid-19, logrando por fin ese billete para la cita olímpica en 2021, y seguir el crecimiento hasta los Juegos de París 2024 con un bronce para el equipo.
Y en todo ese proceso, en el zurrón de los éxitos, junto a sus compañeras, fue metiendo medallas en Mundiales, Europeos, Juegos Europeos, entre otros torneos internacionales fundamentales. Txell Mas atesora un oro, cuatro platas y tres bronces en campeonatos del Mundo entre 2013 y 2025; un oro, dos platas y cinco bronces en el torneo continental; y dos oros en Juegos Europeos.
El balance deportivo en términos de logros es rotundo. Txell es mucho más. Referencia incontestable como deportista, pero suma un carácter próximo, empático, bondadoso. Y académicamente enlazó su vida con la Psicología Clínica, lógicamente vinculando su formación también hacia el deporte. Valora muy positivamente lo que fue el pasado 2025, asumiendo cambios y nuevos procesos. Y mira a este 2026 con la ilusión de diferentes objetivos, si bien lo primero, reconoce, es escuchar a su cuerpo y parar para una intervención necesaria y programada de la mano de la seleccionadora Andrea Fuentes.
«Tengo el labrum roto y tengo un impingement que entre los huesos de la cadera y el femur se van tocando, se va desgastando el hueso y eso hace que el labrum se rompa y a veces el cartílago también. Es una lesión que llevo ya desde antes de los Juegos de Tokio con ella. Con muchísima prevención y con mucha ayuda de los preparadores físicos y fisios del CAR he podido mantenerme y no tener que operarme antes. Creo que es el año para operarme y estar bien al final. Siempre pensamos en el equipo, y está bien también, pero creo que ahora toca también pensar en mi cuerpo, que he dado todo mi cuerpo todos estos años, y creo que se merece un poco de cuidado», cuenta (la intervención, una artroscopia, será a finales de febrero y quiere llegar a ese momento de la mejor forma posible).
Txell ya fue intervenida de la otra cadera ocho años atrás. Una dolencia genética: su padre y su tío llevan prótesis y la nadadora quiere evitarlo.

Esta intervención la programó junto a Andrea Fuentes: «Cuando entró Andrea tras los Juegos de 2024, le expliqué la situación y ella me dijo: escoge tú, cuando tú creas que sea el momento, yo te apoyaré, entonces el año pasado todavía aguantaba y como decidimos que haría el acrobático solo, hice muchísima prevención cuando las compañeras hacían técnico y libre. Gracias a ello pues aguanté súper bien, sin dolor».
La capitana ha de salir del agua por un tiempo, pero siempre estará para lo que necesite el equipo: «Es un momento de empezar a que el equipo crezca y creo que es importante que haya otros roles dentro del equipo importantes que puedan tirar del equipo sin que yo esté allí. Es un momento de transición también y yo las voy a apoyar en todo lo que necesiten. No puedo estar allí al 100%, por lo tanto creo que es el momento de que otras compañeras tiren más del equipo y cojan este este rol».
«Para mí la labor de capitana es más un tema de cuidar al equipo, de estar allí a su lado por si necesitaban cualquier cosa, de hacer unión, crear unos valores fuertes y, sobre todo, escuchar y ayudar a lo que pudiera»
«No me he puesto un objetivo a nivel de regresar al agua. La idea es como volver a nadar poco a poco, sin hacer movimientos bruscos, porque sí que es cierto que con la otra cadera intenté ir muy rápido y me recuperé muy rápido, pero hubo una semana que tuve que parar porque me había pasado. No quiero que me pase esto porque si lo hago ahora es para hacerlo bien y con calma, así que iré viendo poco a poco y va a decidir mi cuerpo y cómo vaya mejorando a su ritmo», explica.
2026 es una año en el que las competiciones programadas tendrán una carga inferior respecto a años anteriores o lo que será 2027 rumbo a Los Ángeles 2028. En diversas ocasiones tanto la seleccionadora, Andrea Fuentes, como las integrantes del equipo han explicado que es un año de investigación y desarrollo. La prueba de Pontevedra de las Series Mundiales o el Europeo en agosto están entre los objetivos del equipo este 2026, pero investigar, coreografiar o buscar movimientos diferentes tendrán un peso específico respecto al próximo 2027.
Txell Mas seguirá poniendo el foco también en su desarrollo profesional como Psicóloga; además, realizó el Máster Sanitario y ahora está finalizando el Máster en Psicología Deportiva. No le falta trabajo. En absoluto. Entre ellos, su colaboración con otro deporte: el rugby.
«Me propusieron ser la psicóloga de la selección española de rugby 7 femenino, que es disciplina olímpica, y el año que viene quieren intentar clasificarse para los Juegos de Los Ángeles. Este año también tienen objetivos de entrar dentro de las siguientes Series Mundiales. Es un grupo que me ha acogido desde el primer día, me siento súper arropada por ellas. Estoy intentando aportar todo lo que he vivido yo como deportista y he aprendido también en la carrera de Psicología y en el Máster con ellas. Son súper agradecidas. Me siento que pertenezo al equipo, pero desde otro punto de vista, desde otro rol, al que estoy acostumbrada. También estoy en la Unidad de Medicina del Deporte de Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, que tiene una parte privada y estoy allí también como psicóloga. Además, empezaré con la selección catalana de hockey sub’16», cuenta.
En términos de salud mental, la nadadora artística olímpica recuerda que cuando «terminé los Juegos de París estaba bastante quemada con el deporte y no sabía si quería enfocar la Psicología hacia el deporte. Tengo claro que además de deportistas somos personas y necesitamos esa ayuda. En todo caso, los meses que tuvimos de descanso tras los Juegos vinieron geniales y volví a enamorarme del deporte y de cómo poder ayudar a otros deportistas. Ya que tengo tantos años de experiencia y he vivido con tantos deportistas diferentes y con tantos compañeros diferentes, pues quiero poder aportar esta experiencia a otros deportistas para que sufran lo menos posible y su etapa deportiva sea la mejor posible y puedan disfrutar».
En relación con ese desgaste mental y físico tras los Juegos, siendo necesaria una parada, cuenta: «Los últimos años fueron muy duros. Veníamos de Tokio, más bien desde el año antes de Tokio con el tema de la pandemia, de no podernos clasificarnos hasta el último momento. Luego en Tokio se dio la situación de que no había nadie en la grada, que solamente estábamos nosotras y que fueron los Juegos diferentes. El ciclo posterior fue más corto por esa aplazamiento y empezaron otros tres años más para luchar por coger una plaza para París y luchar por una medalla. Eso es un estrés físico y mental tan bestia y tantos años en el CAR; llevaba en ese momento catorce o quince. Todo esto desgasta muchísimo. Aparecieron también retos como ser una de las saltadoras. Me rompí una costilla. Fue un proceso muy duro, con diversos cambios y en había que adaptarse rápido. Fue darlo todo. Cuando acabó todo esto, necesitaba parar, pensar en mí y recargar la energía y mis pilas».
Y en todos los procesos respecto a la figura de la persona-deportista pone muy en valor a Andrea Fuentes: «Como bien dice, somos personas no máquinas, y hay que poner por delante a la persona y disfrutar del deporte de élite cuidándonos. Valora mucho la salud mental. Nos enseña no solo sobre la ‘sincro’ o el deporte, sino también sobre la vida. Tanto ella como Víctor integran muchas alternativas para un trabajo integral».
Igualmente valora a Judit Requena en su evolución como nadadora: «Me ayudó muchísimo especialmente el año de los Juegos que tenía que aprender a saltar. Es una entrenadora que ha dado muchísimo por el equipo y que sin ella no hubiéramos conseguido lo que hemos conseguido. Es un apoyo súper importante y me alegro mucho de que siga ahora con Andrea porque hacen un tándem súper chulo».
Especial vínculo tiene con su compañera y amiga Blanca Toledano, quien recientemente anunciaba su retirada como nadadora artística para convertirse en entrenadora del equipo español: «Blanca ha sido mi hermana pequeña desde hace muchos, muchos años. Cuando la pandemia nos confinamos juntas. Hemos creado un vínculo enorme. Ha sido una persona que me ha apoyado siempre y yo a ella también. Hemos sido un apoyo mútuo tanto en los momentos buenos y bonitos como en los duros. Es una suerte haberla tenido. Estoy muy feliz de que vaya a tener este nuevo rol dentro del equipo; a ella le encanta ser entrenadora y que mejora que hacerlo en el equipo. Estoy súper contenta y orgullosa de todo lo que ha conseguido, porque se lo merece mucho».
















