NATACIÓN ARTÍSTICA | MUNDIAL DE SINGAPUR
Rompió la puerta de acceso al podio España. Tres ediciones consecutivas en los campeonatos del Mundo llevaba registrando cuartos puestos en la final de equipo libre y el conjunto de Andrea Fuentes logró subirse al escalón de bronce en el Mundial de natación artística de Singapur. volvía a un podio mundial desde Barcelona 2013.
Una España siempre potente en su expresión artística incluso pudo estar un peldaño por encima de no ser por un base mark en el penúltimo híbrido del ejercicio. Por cierto, para la delegación española tercera medalla en Singapur, pues ya había logrado la plata de Dennis González en solo técnico masculino y el bronce de Iris Tió en solo técnico.
Ambos formaban parte del equipo libre junto a Cristina Arambula, Txell Ferré, Marina García, Alisa Ozhogina, Paula Ramírez y Sara Saldaña, que consiguieron una puntuación de 321.1328, quedando por detrás la China de Anna Tarrés (348.4779), oro, y de Japón (334.7232), plata. Dennis se convertía en el primer hombre en subir a un podio de una modalidad en equipo históricamente femenina. Estados Unidos fue cuarto con 318.0808 e Italia, quinto con 313.4337. RESULTADOS

Andrea Fuentes, la seleccionadora nacional, ha devuelto al conjunto nacional el carácter innovador que durante tantos años definió a la natación artística española con ejercicios plagados de riesgo y creatividad. Los elementos que mejor definen a la rutina ‘la locura’ con la que España compitió este domingo en el Arena de Singapur y que ya sirvió a las de Andrea Fuentes para coronarse el pasado mes de junio campeonas de Europa en la localidad portuguesa de Funchal.
Una coreografía con la que España, como explicó la propia Andrea Fuentes, quiere representar «esa parte de la mente que se libera de lo convencional y se atreve a ser uno mismo dejando atrás barreras sociales».
Espíritu transgresor que se refleja desde la misma formación, en la que destaca la presencia de Dennis González, que se convirtió este domingo en el primer nadador masculino en subir al podio en un Mundial en una prueba por equipos.
De hecho, tan sólo otros tres equipos -Chile, Grecia y México- se atrevieron a alinear a un hombre en sus filas, pese a que la World Aquatics permite ya desde el pasado año la presencia de hasta dos nadadores masculinos en la formación de los equipos.
Pero ninguno de los aspirantes a las medalla, sólo España, se atrevió a contar con un nadador, en una final en la que el conjunto español dio un salto de calidad en la dificultad de sus elementos.
Si el pasado mes de junio en la Superfinal de la Copa del Mundo declaró un grado de dificultad de 61,6830 puntos, en estos Mundiales el conjunto español ha elevado su nota de partida hasta los 70,2450, un gigantesco salto de casi nueve unidades.
Una marca base aparta a España de la plata
Una clara apuesta por tratar de discutir la victoria a China que entrañaba un riesgo, que en esta ocasión se volvió en contra del equipo español, tras ver una marca base en el penúltimo de sus elementos.
El nuevo código de puntuación establece que antes de cada competición los entrenadores deben entregar a los jueces una detallada lista de cada uno de los elementos que contiene el ejercicio y, cualquier mínimo cambió, variación o error con lo declarado conlleva una penalización, las temidas marcas base.
De este modo, el equipo español, que en la ronda previa logró una nota de 180,8288 puntos en ejecución, tuvo que conformarse con 171,2828 unidades tras su error en el penúltimo de los híbridos.
Un lastre insalvable para los nadadores españoles, que tuvieron que conformarse con escoltar en el podio a Japón, que, con su ejercicio ‘Bushido’, inspirado en el código moral de los samuráis, se colgó la medalla de plata con una nota de 334,7232 puntos, trece unidades más que el equipo español.
Más lejos quedó España de la inabordable China, la vigente campeona olímpica, que se alzó con la victoria con unos espectaculares 348,4779 puntos tras su sublime interpretación del ejercicio ‘Gravitación’












