VELA | JUEGOS OLÍMPICOS DE PARÍS 2024
Támara Echegoyen es una de las grandes referencias de la vela española. A sus 40 años, afronta este verano sus cuartos Juegos Olímpicos, una cita especial para ella, pues en Londres 2012 logró la medalla de oro en la clase Eliott 6m, junto a Sofía Toro y Ángela Pumariega.
En París, competirá en la clase 49er FX, con Paula Barceló, una embarcación sobre la que navega desde hace una década y en la que ha logrado grandes éxitos en su carrera. Sin ir más lejos, se proclamó campeona del mundo en 2016 y 2020 y en este ciclo olímpico ha logrado un bronce mundial en 2022 y un tercer puesto europeo en 2023.
Por ello, tras los cuartos puestos en Río 2016 y Tokio 2020 en esta clase, Támara busca el asalto definitivo al podio en París. “Cuando trabajas y tienes opciones de subirte a un podio, trabajas para conseguir una medalla olímpica”, reconoce Támara, a la vez que afirma que “hay que ser realistas y saber a quién te enfrentas y saber las posibilidades que tienes”. “Paula y yo estamos trabajando duro para subir el nivel y tener grandes opciones de medalla, pero, como siempre dicen, hay que salir, competir y navegar”, continúa explicando.
La vela es protagonista en su vida desde bien pequeña. Fueron sus padres quienes, de alguna manera, le “impulsaron” a practicar el deporte: “Fue un trabajo en equipo con ellos. Siempre me permitieron hacer deporte. Hice muchos, pero mi conexión con la vela fue algo natural. No tuvieron que hacer nada más que ponerme encima de un barco”.
Yo creo que fue un trabajo en equipo con mis padres. Siempre me permitieron hacer deporte, todos los que quise. Hice muchos, pero es verdad que mi conexión con la vela fue algo natural, no tuvieron que hacer nada más que ponerme encima de un barco. Creo que quienes me impulsaron a practicar un deporte fueron mis padres.
Por ello, anima a todos los niños y niñas que quieran iniciarse la vela a que “conozcan el deporte, no tengan prisa en tomar decisiones, pero, sobre todo, que disfruten de practicarlo”.
Un deporte que, a lo largo de los años, le ha ayudado a fortalecer valores como la tolerancia y el respeto. “El sacrificio, el trabajo y el trabajo en equipo es algo que desde pequeña me fueron inculcando, pero a lo largo de los años vi la importancia que tiene ser tolerante y respetar con quien trabajas. Eso marca la diferencia”.













