WATERPOLO | SELECCIÓN ESPAÑOLA | ENTREVISTA
Adrián Vázquez/EFE (Barcelona).- La internacional Paula Crespí (L’Hospitalet de Llobregat, 1998) asegura que España afronta el Campeonato de Europa de waterpolo, que empieza este lunes en Funchal (Portugal), con el objetivo inequívoco de recuperar el cetro continental cuatro años después, al margen del relevo generacional que vive el equipo tras los últimos grandes éxitos.
«Nuestro objetivo es ganar, este equipo va a por todas. Es cierto que hay cambios, pero eso no significa que el nivel del waterpolo vaya a bajar. Confío muchísimo en el grupo y en el sistema de juego que estamos construyendo», señala la jugadora catalana en una entrevista con EFE.
La lista definitiva de 15 jugadoras para el torneo refleja la renovación iniciada en el pasado Mundial con la llegada de Jordi Valls al banquillo. La media de edad del equipo, 24,2 años, confirma el proceso de rejuvenecimiento del combinado nacional tras una década instalada en la élite mundial, coronada con el oro olímpico en París 2024.
Lejos de considerarlo una debilidad, la jugadora del Sabadell lo interpreta como el rasgo distintivo de un grupo que ha sabido reinventarse sin perder la ambición. «El equipo ha ido cambiando con el paso del tiempo, pero siempre se ha mantenido arriba. Esa es nuestra identidad», remarca.
El bronce mundial logrado este verano en Singapur tras vencer a Estados Unidos (13-12) no solo reafirma el relevo generacional, sino que demuestra la capacidad del grupo para mantener una racha histórica: desde los Juegos Olímpicos de Londres 2012, España no baja del podio.
«Ese resultado nos reafirmó en que el grupo tiene calidad y que, con trabajo, esfuerzo y mucha dedicación, vamos a seguir a un nivel muy alto», subraya.
A sus 27 años, Crespí es, junto a Bea Ortiz o Paula Leitón, una de las jugadoras con mayor recorrido en el grupo y ejerce como referencia para las más jóvenes, un rol que asume desde «la igualdad y la generosidad».
«Una de las cosas que marcan a este equipo es que todas somos iguales. Igual que yo puedo ayudar a las más jóvenes con mi experiencia, ellas también me enseñan cosas a mí. Todas nos esforzamos por conocernos y, sobre todo, ayudar a las que se incorporan a adaptarse rápidamente al sistema táctico y de juego para poder avanzar juntas», explica.

Una apuesta por nuevos desafíos
El Campeonato de Europa llega, además, tras un verano de cambios en la carrera de la waterpolista catalana. Crespí dejó el Sant Andreu, con el que firmó la mejor temporada de la historia del club (Liga de Campeones, Copa de la Reina y Supercopa de España), para iniciar una nueva etapa en el Sabadell.
«Sentí que necesitaba un cambio, era un reto que me motivaba mucho y sentía que como jugadora me apetecía tener nuevos retos y también ver maneras distintas de trabajar y competir», comenta.
La jugadora de L’Hospitalet de Llobregat admite que sus primeros meses en el Sabadell han sido un periodo de adaptación, tanto al sistema como a un vestuario profundamente renovado y repleto de jugadoras internacionales.
Aun así, tenía claro que no podía dejar pasar la oportunidad de recalar en «el club con mayor historia del waterpolo femenino», consciente de la responsabilidad y del reto que supone contribuir a devolver al cuadro vallesano a lo más alto.
«Queremos la Liga, queremos la Copa de la Reina, queremos estar en la Final a Cuatro de la ‘Champion’ y, si es posible, ganarla. Después veremos cómo se desarrolla la competición y donde nos coloca. Por ahora, aspiramos a todo y dejaremos que el tiempo nos diga hasta dónde podemos llegar», apunta.

Cerrar cuentas pendientes
Esa misma ambición la traslada a la selección. Crespí no esquiva la presión ni rebaja el discurso, con el recuerdo aún vivo de la final perdida en Eindhoven 2024 ante Países Bajos, decidida de forma cruel en la última jugada por un lanzamiento de Bente Rogge que acabó en gol tras golpear en el palo y en la espalda de Martina Terré (7-8).
«Una medalla sería un buen resultado, ya sea plata o bronce, pero vamos a por todas y queremos el oro», afirma.
El camino comenzará este lunes frente a Hungría, su verdugo en las semifinales del Mundial de Singapur (15-9), y principal rival para acceder a la segunda fase con pleno de puntos.
«Esperemos que esta vez sea distinto. Ya conocemos su nivel; muchas de sus jugadoras compiten en la Liga española y sabemos a qué nos enfrentamos. Seguro que será un partido muy disputado y confiamos en que el resultado sea positivo», zanja.
El grupo lo completan Portugal, anfitriona y segunda rival, y Rumanía, antes de una segunda fase en la que todo apunta a un nuevo duelo ante Países Bajos, el escenario ideal para cerrar definitivamente una herida que Crespí no ha olvidado.













