La medallista olímpica en París 2024 vuelve a la selección española Iberdrola de tenis tras su parón del pasado año
TENIS
En abril de 2025, Sara Sorribes anunció una pausa indefinida en su carrera. La tenista castellonense, medallista olímpica en París 2024 junto a Cristina Bucsa, regresó en noviembre de 2025 tras superar esa fase en la que necesitaba un respiro mental y físico. Sorribes también ha regresado a la selección española Iberdrola de tenis en el marco de la eliminatoria Qualifier de la Billie Jean King Cup 2026 contra Eslovenia.
«Han sido meses totalmente diferentes a lo que estaba acostumbrada en mi vida y los he los he dedicado a hacer cosas que me apetecían. Es el camino que necesitaba para volver a ser feliz y todo eso me ha llevado a querer volver a jugar», afirmó la jugadora de 29 años de la Vall d’Uixó.
«Creo que parar es necesario, creo que escucharse, entenderse y aceptarse, es lo que seguramente todos necesitemos… Era lo que yo necesitaba y estoy orgullosa de haberlo hecho, de haberme dado ese tiempo y de haber aceptado que aquello era lo que necesitaba», valoró en una entrevista remitida por el servicio de comunicación de la RFET un año después de aquella ‘retirada’.
Sorribes valoró al respecto no fue una cosa de un día: «Llevaba ya mucho tiempo sabiendo que lo estaba pasando mal dentro de la pista, que de esa manera yo no me veía. No entendía el tenis y el deporte así, pero tiras, tiras, tiras… aguantas y sí que es verdad que llegó un punto en Bogotá, la semana antes de la Billie Jean King del año pasado año, que ahí sí que dije esto no puede continuar así. Mi cuerpo me lo manifestó de una manera muy fuerte, así que me escuché».
«Me sentí súper entendida. De hecho, ha habido jugadoras que me han escrito ‘oye estoy sintiendo esto, tiene algo que ver con lo tuyo’ y después han parado. También cuando volví a jugar hubo alguna jugadora que me dijo ‘quiero hacer lo mismo que has hecho tú porque no puedo más’. Así que espero que a alguien le haya llegado un poquito», comentó la castellonense respecto a un proceso por el que pasan o sienten otros deportistas.
La medallista olímpica en dobles en los Juegos de París reconoció que le encantaría que fuese un proceso «que acabas en unos meses, pero yo creo que la cabeza, o el tema de mirar hacia adentro, no te lo acabas. Necesitas mucho tiempo, muchos profesionales y mucha gente para poder entenderlo, porque siempre te vas sintiendo un poquito extraña en muchas cosas cuando, de repente, va rascando y ves ahí algo que no sabías ni que estaba».
Confiesa que su visión del tenis ha cambiado al cien por cien: «Antes era todo prácticamente. Tenía mucha influencia en mí, en mi persona, en mi trato hacia mí misma, en mi forma de entender las cosas. Ahora sigo teniendo una ilusión muy grande, sigo teniendo muchas ganas de mejorar, sigo queriendo ser mejor, pero desde otra perspectiva, desde otro punto que yo soy la Sara persona. Tengo muchas más cosas en mi vida, por suerte, y veo la vida un poco más amplia de lo que la veía la Sara de dieciocho o veinte que soñaba con un montón de cosas».
Ahora, con una mirada serena y madura hacia el futuro, recuerda todo lo vivido: «Fue precioso lo que viví el año pasado en Ostrava por todo el cariño, cómo lloramos todos allí fue súper bonito. Sinceramente, no estar en China fue la única semana que eché de menos de todo el año, mucho más que cualquier torneo individual».
Y concluye aasegurando que «estoy súper feliz, súper contenta de estar aquí, de poderlo compartir y, ojalá, aportar un poquito al equipo. Pero seguro que lo que puedo aportar yo es menos de lo que ya me han aportado a mí, porque de verdad que estoy muy agradecida y feliz».










