Convicción por el deporte femenino

Emerico Fuster, nuevo presidente del Comité Organizador debería dar un cambio a la Copa del Rey

OPINIÓN

La Copa del Rey vuelve a los pantalanes del Real Club Náutico de Palma después de un año en blanco por causas ajenas a nuestro deporte. Tan solo un cambio en la regata a pesar de que se vislumbraba una auténtica revolución en lo que llegó a ser la regata más importante del Mediterráneo. La salida de Javier Sanz de la Presidencia del Comité Organizador y la llegada de Emerico Fuster tanto a la presidencia del Real Club Náutico de Palma como al Comité Organizador de la regata daba ciertas esperanzas de que el cambio estaba muy cerca.

La pandemia probablemente lo tiró todo por la borda y hubo que cambiar de planes y esperar a tiempos mejores, por lo que Fuster no ha querido mover ficha hasta que todo se aclare un poco y dejar pasar este 2021 sin sobresaltos ante la incertidumbre de este problema mundial.
Es evidente que la Copa del Rey necesita una vuelta de tuerca con nuevas ideas que la realcen mucho más. Es una regata que fue la envidia del Mediterráneo y que en la última década se ha convertido en un batiburrillo de clases y barcos sin ningún sentido.

De acuerdo que el tiempo real en el crucero es ya muy exclusivo, pero antes, en la época del IOR, en la que habían muchas clases se buscó una formula para que solo hubiera un ganador y así premiar la inteligencia de los armadores a la hora de escoger el barco para regatear. Con once ganadores no se premia suficientemente el prestigio de la regata.
Si retrocedemos a la época del IMS, en la que se decidió premiar a los dos mejores barcos de la regata repartidos en clase Regata y Clase Crucero, los premios y los esfuerzos  mucho más justos, se premiaba la labor de las tripulaciones de barcos de regatas y a las de barcos de cruceros.
A mi entender, en estos momentos sobran los Maxis porque solo participan dos o tres, también los J70 y los J80, que no son barcos para una gran regata como es la Copa del Rey Mapfre y habría que cambiar el formato de la clase femenina, a la que se la arrincona injustamente buscando la igualdad y la paridad de sexos.

Hay muchas mujeres muy capacitadas para formar parte  de las tripulaciones de cruceros mixtas como ya se van a extender a las grandes regatas como los Juegos Olímpicos, la vuelta al mundo, el circuito Sail GP o las que regatean en el circuito de regatas de España en barcos de cruceros compartiendo la competición con los hombres.

¿Por qué hay que forzar una clase femenina? Esto lo inventó hace muchos años el Monte Real Club de Yates de Bayona con la Laydies Cup y el 2019 lo adoptó el Real Club Náutico de Palma con la Womens Cup desplazando a las mujeres a navegar en un barco de vela ligera como el Viper 640.
Lo dicho, 2021 será un año de transición para salir del paso e intentar sacar adelante una regata sin ningún sobresalto sanitario y como siempre con una organización perfecta en el agua.

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