Convicción por el deporte femenino

El Náutico de Valencia ha vuelto a caer otra vez en la trampa que ya le puso Francesco de Leo cuando le propuso un Desafío a la Copa América bajo en nombre de Green Comm Racing

OPINIÓN | Por Pedro Sardina

Que dice la prensa de Nueva Zelanda que el Real Club Náutico de Valencia ha pedido para España la disputa de la próxima edición de la Copa América en caso de que Grant Dalton y su equipo decida no defender la Jarra de las Cien Guineas en Auckland.

La «pelota» la suelta la prensa de Nueva Zelanda y la recoge el gerente del Náutico valenciano, Carlos de Beltrán, a petición de dos italianos, Francesco de Leo y Niccolò Porzio di Camporotondo de la empresa Kaufman & Partners/H2O Riders Science & Management.

Al tripartito político de izquierdas de la Generalitat Valenciana le mola la idea de albergar en sus aguas a esta regata de ricos y parece que se quiere implicar, eso sí, sin poner un solo euro, aunque si querrá recoger cosecha tanto individualmente como colectivamente.

En el caso de que Nueva Zelanda no quiera defender la Copa América en su territorio, lo que va a hacer es dársela al mejor postor, es decir, a alguien que le pague lo que vale. ¿Y cuánto vale? Ni el Real Club Náutico de Valencia, ni la Comunitat Valenciana, ni España tienen dinero para afrontar tal desafío.

El globo sonda se lo han tragado la prensa regional valenciana, el Náutico y el tripartito. Primero de todo, habría que pujar contra la Libra Esterlina del Reino Unido, que ya le propuso a Emirates Team New Zealand que defendieran la Copa en el Solent. Inglaterra no dejaría pasar esta oportunidad costara lo que costara, ya que allí nació la regata y llevan desde 1851 intentando recuperarla.

Estos dos pavos, el tal Francesco de Leo y el tal Niccolò Porzio di Camporotondo, son los mismos que ofrecieron a Manel Pons cuando era presidente del Náutico de Valencia, oficializar un Desafío a la Copa América llamado Green Comm Racing, por lo que le puedo decir al Náutico de Valencia que hizo un ridículo mundial porque al final comieron, bebieron e hicieron fiestas a costa del nombre del club y todo se quedó ahí.

No sé qué les pasa a los políticos valencianos, que no hace más que soltarle dinero a regatas que no interesan a nadie que no participe. Resulta que Alicante tiene la salida de la nueva The Ocean Race bajo pago del peaje estipulado. Sus gestores, para pescar barcos para dar la vuelta al mundo, inventan The Ocean Race Europe, una regata con salida en Lorient y llegada en Génova tras pasar por Lisboa y Alicante. Un fiasco con barcos de dos clases VO65 e IMOCA60 con equipos utilizando materiales de la pasada Volvo Ocean Race y tripulaciones de mercenarios. Pues bien, Alicante, que es la que más dinero se deja en este circo es la ciudad que menos ha disfrutado de la regata. Solo ha tenido llegada y salida, sin folclores como en las otras ciudades y sin tan siquiera una regata inshore para recrear a los aficionados alicantinos.

La Comunitat, Alicante y Valencia siguen tirando el dinero en el extranjero y dejando a los locales de la mano de Dios.

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