Convicción por el deporte femenino
 

Natalia Gaitán: pasión de raíz colombiana

Profundísimo es el arraigo que tiene con su tierra. Difícil no encontrar el nombre de Bogotá y de Colombia en su discurso pausado y meridiano en reflexiones. Allá donde el nogal es símbolo y resuena la cumbia, entendió que lo que quería abrazar era el fútbol y que acabara siendo para ella, como lo es efectivamente, un modo de vida. Como dice, su «proceso» nació en su casa, pero la dejó para abrirse camino y coger cuerpo en Estados Unidos, donde el fútbol femenino cuenta con un  cuajo especial y rotundo respecto a otras partes del mundo. Y entremezclado siempre tuvo y tiene a la selección colombiana, que sigue los pasos de su capitana como un fundamento del creciente Valencia. Natalia Gaitán Laguado (3/4/1991), de puro nervio competitivo, analítica con cada paso que da, y que sufre mayúsculamente cuando algo se tuerce —le escuece soberanamente cada gol en contra—, figura en la composición pretoriana valencianista en un triángulo defensivo con Ivana Andrés y Paula Nicart.

Evidencian sus 25 años que le resta mucha historia que escribir en el fútbol, pero al tiempo ya puede decir que ha disputado sendos mundiales absolutos, que experimentó los Juegos de Londres y que según termine esta campaña con el Valencia viajará a la preparación de Colombia para competir en Río 2016. Sobre el verde es entrega, disciplina y un vaciarse sin condiciones. De buena diestra y sin temores en el cuerpo a cuerpo. Y luego cuenta el fútbol con palabras y resulta que refrenda el porqué anda por tan buen camino: «Según las diferentes etapas de mi vida, ha sido desde casi un amor a primera vista, a una pasión, un reto, una oportunidad, un medio, una herramienta para conseguir lo que quiero y hacer lo que me gusta. En estos momentos es como una culminación de sueños. Si miro atrás son muchas las cosas que he hecho y ahora es tiempo de disfrutarlo y empezar a devolver al fútbol parte de lo que me ha dado».

No era difícil que se enganchase al deporte. Su padre y su hermano jugaban a fútbol. Su madre a basket y voleibol. No fue pues por vena deportiva. Y empezó a tierna edad con el tenis y la natación. Pero tuvo claro que ese rol de «mascota» de los equipos en los que jugaron su padre y su hermano no lo quería. Lo suyo era ser protagonista. Camino de los once años dijo en casa que quería jugar a fútbol. Escasas eran las posibilidades en Bogotá, donde había equipos masculinos donde jugaba alguna niña. Pero su padre acabó dando con el Internacional de Bogotá femenino. «Compartía con niñas más mayores y algunas compañeras de 16 y 17 años hablaban entonces de la idea de lograr una beca para estudiar y jugar a fútbol en Estados Unidos. Era muy pequeña, pero comencé a verlo no como un hobby, sino como un modo de vida, una oportunidad», recuerda Natalia.

Ya disputó el Mundial absoluto de Alemania 2011 y de Canadá 2015 o los Juegos de Londres. Ahora enfila el camino a Río 2016

Con aquel primigenio club pudo comenzar a conocer mundo. Una gira en la península escandinava, Argentina, Estados Unidos… Hacia los quince años entró en la selección regional de Bogotá y un año más tarde recibió la llamada de la absoluta de Colombia. Pero antes de aferrarse a ésta, ganó un campeonato suramericano sub’17, disputó el Mundial de Nueva Zelanda sub’17 y el de Alemania sub’20. Un proceso hasta alcanzar definitivamente la absoluta, de la que es capitana desde que llegó.

En 2009, Natalia obtuvo una beca para estudiar y jugar en Estados Unidos por la Universidad de Toledo. Su formación le llevó a completar los estudios de Grado en Administración de Empresas. El escenario deportivo le dio para competir en la liga universitaria, antesala de la liga profesional norteamericana. ¿Qué aprendizaje se llevó de aquella etapa? «Tuve un entrenador —Brad Evans— que me enseñó muchas cosas en cuanto al fútbol, en cuanto a la vida: cómo era el fútbol, cómo afrontar los retos que encuentras en la cancha y en la vida. Aprendí disciplina y el trabajar duro por lo que quieres conseguir. Tenía 17-18 años cuando salí de casa y aquella etapa me ayudó a forjar el carácter, a madurar, a saber vivir sola en otro país… Dentro del campo me enseñaron mucho el trabajo en equipo, el nunca dejar a nadie atrás. Era una competencia sana, pero dura. Te exigían mucho, al máximo, a nivel físico».

Finalizados sus estudios, en 2013, tuvo la oportunidad de conocer el fútbol europeo con su primer contacto en la Liga española con el Prainsa Zaragoza, donde llegó junto su compañera de selección y amiga Ori Velásquez. «Fue una experiencia complicada. Los resultados no salieron. Pero me ayudó mucho desde la parte mental a no darse por vencido así fueran las circunstancias. Afortunadamente tuve la ayuda de Ori, que es mi mejor amiga, porque se vivieron unas épocas un poco difíciles. Igual agradecida con el Prainsa porque fue mi primer contacto con el fútbol español, con el fútbol europeo. Conocí personas que me ayudaron mucho», cuenta la futbolista.

Tras la liga universitaria de Estados Unidos, llegó a España al Prainsa Zaragoza y ahora forma con el Valencia

Pasó de nuevo una etapa en Estados Unidos en el fútbol semiprofesional y en Houston antes de incorporarse con Colombia para la Copa América 2014, en la que quedaron subcampeonas. A aquello siguió la clasificación para el Mundial de Canadá, los Panamericanos y los Juegos de Londres. El semestre previo a la cita mundialista canadiense de 2015 lo pasó entrenando en su país y trabajando en un periódico local desarrollando asuntos sobre mercado digital y la web. Colombia superó la fase de grupos como mejor tercero junto a Francia e Inglaterra. El problema fue que en octavos se les cruzo Estados Unidos (2-0 para las norteamericanas).

Se le presentó luego una nueva oportunidad para jugar en Europa en España con el Valencia: «Es un club que está luchando realmente por el fútbol femenino, ayudando para que crezca, para que se vaya desarrollando de la mejor forma. Y eso me motiva mucho a seguir. Dentro del equipo, en el plantel también han sido una ayuda en todos los sentidos. Desde la lesión que tuve al poco de estar en Valencia, de aquel accidente —un choque fortuito con una rival propició la pérdida de varios dientes—, me arroparon mucho, fue muy lindo y me dio para ver cómo eran realmente. Estoy muy feliz de estar aquí y me gustaría seguir en Valencia y estar en ese proceso de crecimiento. Ojalá jugar en los próximos años Champions».

 

Natalia Gaitán. Foto: Juan Catalán/FVCF

 

El Valencia Femenino, que comenzó irregular la temporada, se fue reenganchado a los puestos nobles y espera asegurar el puesto de acceso a la Copa de la Reina. Finalizado el campeonato, Natalia Gaitán se concentrará con Colombia para disputar sus segundos Juegos Olímpicos. «Ojalá que podamos mostrar los avances que vamos haciendo y mejorar los resultados de Londres 2012. Lo que es seguro es que nos lo dejaremos todo en el campo en cada partido para devolverle a nuestro país la confianza», desea.

El fútbol, como así lo deseó cuando fue descubriéndolo en los tiernos años del Internacional Bogotá, le ha sido una oportunidad continua y una herramienta para superar retos. Peros es más. Es personas, lugares, experiencias…: «Una de las cosas más bonitas que me ha dado el fútbol es una amistad con Ori, que ha sido una amiga que ha estado siempre desde la época que nos conocimos cuando nos fuimos a Estados Unidos. El fútbol me ha dado el estudio, la oportunidad de conocer gente de muchas culturas, de crecer como persona, de enfrentarme a retos, caer y volver a levantarme».

A Natalia le resta mucho camino por delante, pero tiene planes personales enlazando el fútbol y sus estudios. «Al fútbol le he entregado toda mi pasión por mi país y el amor por mi familia —‘mis padres me han apoyado siempre y les agradezco todo lo que soy y tengo, y mi hermano siempre ha sido un ejemplo’—. Pero tengo mucho que retribuirle. Me encantaría ayudar en el desarrollo del fútbol femenino en mi país, creando clubes o ayudando a niñas a irse al exterior… Cualquier cosa que nos ayude. En Colombia hay mucho talento, pero estamos muy por detrás de la evolución del fútbol femenino en el resto del mundo. Quizás la selección le está dando más visibilidad y nos van conociendo. Pero estamos detrás de una liga profesional que es un proyecto presumiblemente para 2017».

Escrito por

Raúl Cosín es el editor y administrador de Visibilitas en la búsqueda con convicción de la mayor visibilidad del deporte femenino. Anteriormente estuvo camino de una década en la sección de Deportes de ABC como responsable en la Comunidad Valenciana. Twitter: @raulcosin

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